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Qué hacen las IA con tus datos (y cómo protegerte)
Qué pasa con lo que escribes en un asistente, qué ajustes conviene tocar el primer día y qué no deberías pegar nunca en un chat.
Cuando escribes algo en un asistente de IA, ese texto sale de tu ordenador y viaja a los servidores de una empresa. Qué pasa allí depende del proveedor, del plan que tengas y de unos ajustes que casi nadie mira. Esta guía explica lo que conviene saber, sin alarmismo y sin ingenuidad.
Las tres preguntas que importan
1. ¿Se usa lo que escribo para entrenar modelos? Es la pregunta clave. En muchos servicios, las conversaciones de los planes gratuitos y personales pueden usarse para mejorar los modelos salvo que lo desactives. En los planes de empresa y en el acceso por API lo habitual es lo contrario: no se entrena con tus datos por defecto. Las políticas cambian: míralo en los ajustes de privacidad de cada herramienta.
2. ¿Cuánto tiempo se guarda? Aunque no se use para entrenar, la conversación suele almacenarse un tiempo: para que tengas historial, por seguridad o por obligación legal. Borrar un chat desde tu cuenta no siempre significa que desaparezca al instante de todos los sistemas.
3. ¿Quién puede verlo? Normalmente, sistemas automáticos. En algunos casos, personas: revisores que evalúan la calidad o investigan abusos, bajo acuerdos de confidencialidad. Por eso la regla práctica es sencilla: no escribas en un chat nada que no enviarías por correo a un proveedor externo.
Lo que no deberías pegar nunca
- Contraseñas, claves y códigos de cualquier tipo.
- Datos personales de terceros: clientes, pacientes, alumnos, empleados. Si los tratas por trabajo, el responsable ante la ley eres tú.
- Documentos de identidad, datos bancarios, historiales médicos.
- Información confidencial de tu empresa o de un cliente, salvo que uses un plan contratado por la empresa para eso.
La alternativa casi siempre existe: anonimiza. Cambia nombres por «Cliente A», quita direcciones y números, y el asistente te ayudará igual.
Cinco ajustes para el primer día
- Busca la opción de entrenamiento en los ajustes de privacidad y desactívala si no quieres que tus conversaciones se usen para mejorar los modelos.
- Usa el chat temporal o sin historial para consultas delicadas, si la herramienta lo ofrece.
- Revisa la «memoria». Algunos asistentes recuerdan datos sobre ti entre conversaciones. Es cómodo, pero conviene mirar qué han guardado y borrar lo que no quieras.
- Cuidado con las conexiones. Dar acceso a tu correo, tu calendario o tu disco multiplica la utilidad y también lo que el servicio puede leer. Conecta solo lo que vayas a usar.
- Activa la verificación en dos pasos. Tu historial de conversaciones dice mucho de ti; protégelo como protegerías tu correo.
Si lo usas para trabajar
Aquí entra el Reglamento General de Protección de Datos. Si metes datos personales en una herramienta de IA, estás encargando un tratamiento de datos a un tercero, y necesitas lo mismo que con cualquier otro proveedor: un contrato de encargo de tratamiento, saber dónde se alojan los datos y tener una base legal para tratarlos.
En la práctica:
- Usa planes de empresa, que incluyen esas garantías y no entrenan con tus datos por defecto.
- Pon una norma sencilla por escrito para tu equipo: qué herramientas están aprobadas y qué no se puede pegar en ellas.
- Pregunta dónde se procesan los datos. Algunos proveedores ofrecen alojamiento en la UE; en nuestro directorio indicamos el país de origen de cada herramienta y si es una empresa de la Unión Europea.
El reglamento europeo de IA añade más obligaciones para ciertos usos: lo contamos en esta guía.
La opción de no enviar nada a nadie
Si la confidencialidad es crítica, hay modelos que se ejecutan en tu propio ordenador, sin conexión: lo que escribes no sale de tu máquina. Son menos capaces que los grandes asistentes en la nube y piden un equipo decente, pero para resumir o reescribir documentos sensibles funcionan. Míralos en IA en tu ordenador.
En resumen
Usar un asistente de IA no es más arriesgado que usar cualquier servicio en la nube, pero tampoco menos. Mira los ajustes el primer día, no pegues lo que no enviarías por correo, anonimiza lo que puedas y, si es para trabajar con datos de otras personas, usa un plan pensado para eso.
Guía preparada con ayuda de IA y revisada por el equipo de enlaces.ai. Si ves un dato desactualizado, escríbenos a hola@enlaces.ai. Cómo trabajamos.