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Cómo escribir buenas instrucciones para una IA
No hacen falta fórmulas mágicas ni «prompts secretos». Hacen falta cinco cosas que cualquiera puede aplicar hoy, con ejemplos en español.
Internet está lleno de listas de «los 50 prompts que cambiarán tu vida». Casi todas sobran. Los asistentes actuales entienden bien el lenguaje normal; lo que falla, casi siempre, es que les damos menos información de la que le daríamos a una persona.
Piensa en un compañero nuevo, listo y con buena voluntad, que no sabe nada de tu trabajo. Si le dices «hazme un correo para el cliente», te hará un correo genérico. No porque sea torpe, sino porque no sabe quién es el cliente, qué ha pasado ni qué quieres conseguir.
1. Da contexto: quién, para quién, para qué
Compara:
- «Escribe un correo para reclamar una factura.»
- «Soy diseñadora autónoma. Un cliente con el que llevo tres años y con el que me llevo bien me debe una factura de 1.200 € desde hace 45 días. Ya se lo recordé una vez por WhatsApp. Escribe un correo firme pero cordial: quiero cobrar sin estropear la relación.»
La segunda te da un correo que puedes enviar. La diferencia no es una técnica: es información.
2. Di cómo quieres el resultado
Longitud, tono, formato, idioma y variante. «En tres párrafos», «en una tabla con dos columnas», «con tuteo», «en español de México», «sin tecnicismos». Si no lo dices, elegirá por ti, y suele elegir largo, neutro y con listas.
Decir lo que no quieres también ayuda, pero funciona mejor en positivo: en vez de «no seas pesado», «ve al grano en menos de cien palabras».
3. Enséñale un ejemplo
Si tienes un texto que ya te gusta (un correo tuyo, una ficha de producto, un titular), pégalo y di «con este estilo». Un ejemplo vale más que diez adjetivos. Dos o tres ejemplos distintos, mejor que uno: así imita el patrón y no copia el ejemplo.
4. Pide que piense antes de contestar, cuando haga falta
Para problemas con varios pasos (un cálculo, una decisión con pros y contras, un plan), pídele que razone primero y concluya después: «analiza las opciones y luego dime cuál elegirías y por qué». Para una tarea sencilla no hace falta, y solo alarga la respuesta.
También puedes pedirle que te pregunte a ti: «antes de empezar, hazme las preguntas que necesites». Es de lo más útil que hay y casi nadie lo usa.
5. Corrige en vez de empezar de cero
La primera respuesta es un borrador. Dile qué cambiar, como harías con una persona: «más corto», «el segundo párrafo suena a anuncio», «quita los adjetivos», «ahora como si se lo explicaras a un niño de diez años». Conversar sale mejor que buscar la instrucción perfecta.
Errores frecuentes
- Fiarse de los datos sin comprobar. Un asistente puede inventar una cifra, una cita o una sentencia con total aplomo. Para hechos, usa herramientas que citan sus fuentes y abre los enlaces.
- Pedir varias cosas a la vez. «Resume, traduce y saca conclusiones» da peor resultado que ir por pasos.
- Pegar documentos enteros sin decir qué buscas. Dile qué te interesa: «de este contrato, dime qué penalizaciones tengo si cancelo».
- Meter datos sensibles. Antes de pegar información de clientes o de tu empresa, lee qué hacen las IA con tus datos.
- Hablarle en inglés «porque va mejor». Los asistentes principales trabajan muy bien en español. Escribe en el idioma en el que quieras la respuesta.
Una plantilla para cuando tengas prisa
- Quién soy y qué situación tengo.
- Qué quiero conseguir y para quién es.
- Cómo lo quiero: formato, longitud, tono.
- Un ejemplo, si lo tengo.
- «Pregúntame lo que necesites antes de empezar.»
Si aún no tienes claro qué asistente usar, empieza por los asistentes generales o compara, por ejemplo, ChatGPT y Claude.
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